El día que la memoria de nuestras mujeres llenó la asociación: El broche de oro al ciclo «Sombras que Iluminan»

El día que la memoria de nuestras mujeres llenó la asociación: El broche de oro al ciclo «Sombras que Iluminan» Hay tardes en las que la sede de una asociación de vecinos deja de ser un espacio de reuniones para convertirse en un contenedor de emociones, recuerdos y, sobre todo, de justicia histórica. Eso fue exactamente lo que vivimos el pasado martes en la AVV El Triángulo durante el visionado de «Ellas en la ciudad», el documental que ha cerrado nuestro ciclo de cine y memoria. No fue una proyección más; fue un encuentro directo con nuestra propia identidad. Al encenderse las luces para el coloquio con la directora Reyes Gallegos, la conversación se volvió tremendamente amena y sincera. El debate no se quedó en tecnicismos, sino que abordó una realidad histórica innegable: la lucha de las mujeres en los barrios y cómo, sistemáticamente, los méritos y el reconocimiento de esas conquistas siempre se los han llevado los hombres. Se recordó con mucha emoción que la Sevilla de hoy, la de los colegios públicos, los centros de salud o el simple asfaltado de las calles, existe porque en su día hubo muchas «Juanis» que salieron a pelear por sus familias y por sus vecinos. Tuvimos la suerte de contar con la propia Juani, una de las protagonistas del documental, cuyo carisma y sabiduría de la clase trabajadora cautivaron por completo a los asistentes. Ella encarnó en primera persona el espíritu de todas esas mujeres que, sin buscar medallas, levantaron el bienestar de nuestras comunidades. Uno de los momentos más entrañables de la charla fue cuando se recordó la vida en las antiguas casas de vecinos. Se habló con nostalgia de la solidaridad y las ayudas que existían entre toda la comunidad, donde el problema de uno era el problema de todos y nadie se quedaba atrás. Los asistentes compartieron la pena de que ese espíritu de apoyo mutuo se eche tanto de menos en la sociedad actual, rememorando la sana costumbre de sacar la mesa y las sillas a la calle al fresco para charlar y compartir la vida con el vecindario. Fue precisamente en este punto donde el coloquio nos puso frente a un espejo urgente. Se insistió en que todo este pasado, todas estas vivencias y los logros conseguidos no deben perderse en el olvido. Para que esa memoria no desaparezca, es fundamental seguir luchando en lugares como el que nos acogía: una Asociación de Vecinos. La realidad se expuso con total honestidad. A una entidad como la AVV El Triángulo no le basta solo con tener una lista de socias y socios que apoyen con su cuota; necesita, ahora más que nunca, personas comprometidas que estén dispuestas a arrimar el hombro, a llevar el timón de la asociación y a asumir el relevo de quienes llevan años tirando del carro. Las mujeres de ayer nos enseñaron el camino de la unión vecinal, y nos toca a los de hoy recoger su testigo para que el barrio no pierda su rumbo. Con esta tarde tan humana cerramos el ciclo «Sombras que Iluminan». Las luces del proyector se han apagado, pero nos quedamos con la tarea compartida de no dejar morir la vida de barrio, la ayuda mutua y el compromiso común. ¡Gracias a todas y todos los que lo hicisteis posible!
Memoria compartida en la intimidad: así vivimos la segunda sesión de ‘Sombras que iluminan’

Memoria compartida en la intimidad: así vivimos la segunda sesión de ‘Sombras que iluminan’ El pasado lunes las luces de nuestra sede en la AVV El Triángulo volvieron a atenuarse para dar paso a la segunda sesión de nuestro ciclo de cine y memoria, «De la casa a la calle: Sombras que iluminan». En esta ocasión, nos reunimos en torno a la proyección del documental ‘Por mí y por todas mis compañeras’, de Carmen Barrios Corredera. Si tuviéramos que evaluar la tarde haciendo un frío recuento de números o de asistencia, quizás diríamos que no fuimos una multitud. Pero los encuentros que remueven el corazón y la memoria no se miden en cantidad, sino en la calidad de las huellas que dejan. Y el pasado lunes vivimos una de esas tardes que se quedan grabadas en el barrio. El documental nos llevó de viaje a los años 70, recordándonos el papel fundamental de aquellas mujeres —las «hormigas» de los barrios obreros— que decidieron dar el paso definitivo de la cocina a la calle. Nos vimos reflejadas en su empeño, en sus reuniones clandestinas y en cómo utilizaron las APAs (las actuales AMPAs) como un auténtico motor para conquistar colegios, guarderías y semáforos para sus hijos. Al apagarse la pantalla y encenderse las luces de la sala, ocurrió lo más bonito de la jornada. Se generó un clima de confianza tan íntimo, cálido y seguro que la charla-coloquio posterior se convirtió en un rincón de confidencias y recuerdos compartidos. Las vecinas que asistieron nos trasladaron lo agusto que se habían sentido. En esa distancia corta, sin las prisas ni el ruido de los grandes eventos, brotaron los testimonios reales. Se habló de las dificultades de conciliación de la época, del orgullo de haber pertenecido a aquellas luchas vecinales y de figuras tan inspiradoras como Dulcinea Bellido, cuyo legado (rescatado de una vieja cinta de vídeo guardada durante cuarenta años) abrió el debate sobre las ‘Dulcineas’ anónimas que han sostenido y siguen sosteniendo las calles de nuestro propio entorno. En este punto de la tarde, la emoción se hizo un hueco en la sala al recordar y poner en valor la historia de nuestras propias vecinas. Se habló con infinito orgullo y gratitud de Maricarmen, una mujer del barrio que perteneció durante catorce años al APA de el CEIP Calvo Sotelo, un colegio cercano. Se recordaron todas las mejoras e infraestructuras que consiguió en ese centro a base de constancia y trabajo desinteresado, no solo por el bienestar de sus propios hijos, sino por el de los hijos de tantas y tantas familias que pasaron por sus aulas. Maricarmen representa a la perfección el espíritu de las mujeres de las que habla el documental; una luchadora incansable que, si su enfermedad se lo hubiera permitido, hoy habría estado en primera fila, con los ojos brillantes, recordando y compartiendo con nosotras aquellos momentos que ya son parte de la historia de nuestras calles. Esta sesión nos ha demostrado que el ciclo «Sombras que iluminan» cumple su propósito no solo cuando llena el espacio, sino cuando consigue que las mujeres del barrio se sientan escuchadas, valoradas y arropadas para contar su propia historia. Desde la AVV El Triángulo queremos agradecer de corazón a todas las asistentes que nos regalaron su tiempo, su escucha y sus vivencias en una tarde tan entrañable. Seguimos tejiendo barrio, sumando minutos de memoria y demostrando que, a veces, en los círculos más pequeños es donde se encienden las luces más brillantes. ¡Nos vemos en la próxima sesión!
Crónica de una Tarde: El Encuentro con ‘Somos Memoria’

Crónica de una Tarde : El Encuentro con ‘Somos Memoria’ El pasado 4 de mayo, nuestro local social se transformó en mucho más que un simple lugar de encuentro vecinal. Fue el escenario donde la memoria colectiva del barrio cobró vida, uniendo a vecinas y vecinos de todas las edades en torno a una historia común. Esta velada tan especial formaba parte de nuestro querido ‘Ciclo de Cine y Memoria de las Mujeres del Barrio: De la Casa a la Calle: Sombras que Iluminan‘. El ambiente era de expectación y respeto. El local estaba lleno, una prueba más de que la historia de nuestras mujeres nos importa a todos. Nos reunimos para el visionado del documental de Paula Álvarez y Carmen Cuadrado. Y, ¿de qué trata verdaderamente ‘Somos Memoria’? Este cortometraje documental no es solo una obra audiovisual; es un abrazo colectivo a nuestras mayores y un acto de pura justicia poética. Dirigido con inmensa ternura y rebeldía, la cinta nos acerca a la vida de más de veinte mujeres maravillosas (de entre 70 y 90 años) que, siendo apenas unas niñas, fueron obligadas a abandonar la escuela. Tuvieron que cambiar los pupitres por el trabajo y los cuidados, echándose a la espalda el enorme peso de sostener a sus familias y la vida misma en tiempos de posguerra y dictadura. Hoy, más de medio siglo después, estas mujeres valientes han regresado a las aulas de educación para adultas para reencontrarse, aprender, empoderarse y reclamar, por fin, esa voz que una vez les silenciaron. Al sumergirnos en sus testimonios durante la proyección, las asistentes y los asistentes sentimos que no estábamos ante un simple homenaje al pasado, sino ante una lección de vida vibrante. Entendimos de urgencia que ellas atesoran una sabiduría vital incalculable que necesitamos escuchar para entender quiénes somos como barrio y como sociedad. La emoción fue contenida en muchos momentos y estalló en otros. Pero la tarde no acabó con la última imagen en la pantalla. Al finalizar el documental, lejos de encenderse las luces y dispersarnos, comenzó la segunda parte, aún más enriquecedora. Transformamos el local social en un espacio de diálogo horizontal, abriendo un turno de palabra y una charla coloquio. Tuvimos el privilegio inmenso de contar con la presencia de una de sus creadoras, Paula Álvarez, que no vino a darnos una lección técnica, sino a sentarse entre nosotras para hablar, escuchar y reflexionar de tú a tú con todas y todos los asistentes, compartiendo un espacio de cercanía. Fue entonces cuando la verdadera magia de la memoria cobró vida. El documental fue la chispa que encendió un diálogo profundo y sincero. Las voces de nuestras vecinas y vecinos se unieron a las de las mujeres que acabábamos de ver en la pantalla. Hubo anécdotas personales, reflexiones sobre el presente y, sobre todo, un hilo invisible de entendimiento y comunidad que nos unió a todas las personas presentes. Es en estos momentos cuando la palabra ‘barrio’ cobra su sentido más pleno: una red de vidas cruzadas, de historias comunes, de dignidad compartida. Estas tardes nos recuerdan la importancia de seguir abriendo estos espacios. Queremos dar las gracias, con mayúsculas y todo el cariño del mundo, a Paula Álvarez por su cercanía y por darnos la excusa perfecta para encontrarnos. Y, por supuesto, gracias a cada una de vosotras y vosotros, las vecinas y vecinos asistentes, por vuestro respeto, vuestra escucha activa y vuestra participación. Vosotras y vosotros sois, verdaderamente, el alma y la fuerza de la AVV El Triángulo y de este barrio
De la casa a la calle: Sombras que iluminan

Este ciclo no nace por azar, sino de una necesidad profunda de justicia y de un «gracias» pendiente que la AVV El Triángulo quiere gritar a los cuatro vientos.
