El pasado lunes las luces de nuestra sede en la AVV El Triángulo volvieron a atenuarse para dar paso a la segunda sesión de nuestro ciclo de cine y memoria, «De la casa a la calle: Sombras que iluminan». En esta ocasión, nos reunimos en torno a la proyección del documental ‘Por mí y por todas mis compañeras’, de Carmen Barrios Corredera.
Si tuviéramos que evaluar la tarde haciendo un frío recuento de números o de asistencia, quizás diríamos que no fuimos una multitud. Pero los encuentros que remueven el corazón y la memoria no se miden en cantidad, sino en la calidad de las huellas que dejan. Y el pasado lunes vivimos una de esas tardes que se quedan grabadas en el barrio.
El documental nos llevó de viaje a los años 70, recordándonos el papel fundamental de aquellas mujeres —las «hormigas» de los barrios obreros— que decidieron dar el paso definitivo de la cocina a la calle. Nos vimos reflejadas en su empeño, en sus reuniones clandestinas y en cómo utilizaron las APAs (las actuales AMPAs) como un auténtico motor para conquistar colegios, guarderías y semáforos para sus hijos.
Al apagarse la pantalla y encenderse las luces de la sala, ocurrió lo más bonito de la jornada. Se generó un clima de confianza tan íntimo, cálido y seguro que la charla-coloquio posterior se convirtió en un rincón de confidencias y recuerdos compartidos. Las vecinas que asistieron nos trasladaron lo agusto que se habían sentido. En esa distancia corta, sin las prisas ni el ruido de los grandes eventos, brotaron los testimonios reales.
Se habló de las dificultades de conciliación de la época, del orgullo de haber pertenecido a aquellas luchas vecinales y de figuras tan inspiradoras como Dulcinea Bellido, cuyo legado (rescatado de una vieja cinta de vídeo guardada durante cuarenta años) abrió el debate sobre las ‘Dulcineas’ anónimas que han sostenido y siguen sosteniendo las calles de nuestro propio entorno.
En este punto de la tarde, la emoción se hizo un hueco en la sala al recordar y poner en valor la historia de nuestras propias vecinas. Se habló con infinito orgullo y gratitud de Maricarmen, una mujer del barrio que perteneció durante catorce años al APA de el CEIP Calvo Sotelo, un colegio cercano. Se recordaron todas las mejoras e infraestructuras que consiguió en ese centro a base de constancia y trabajo desinteresado, no solo por el bienestar de sus propios hijos, sino por el de los hijos de tantas y tantas familias que pasaron por sus aulas. Maricarmen representa a la perfección el espíritu de las mujeres de las que habla el documental; una luchadora incansable que, si su enfermedad se lo hubiera permitido, hoy habría estado en primera fila, con los ojos brillantes, recordando y compartiendo con nosotras aquellos momentos que ya son parte de la historia de nuestras calles.
Esta sesión nos ha demostrado que el ciclo «Sombras que iluminan» cumple su propósito no solo cuando llena el espacio, sino cuando consigue que las mujeres del barrio se sientan escuchadas, valoradas y arropadas para contar su propia historia.
Desde la AVV El Triángulo queremos agradecer de corazón a todas las asistentes que nos regalaron su tiempo, su escucha y sus vivencias en una tarde tan entrañable. Seguimos tejiendo barrio, sumando minutos de memoria y demostrando que, a veces, en los círculos más pequeños es donde se encienden las luces más brillantes.
¡Nos vemos en la próxima sesión!
