¡Que la "flama" no nos gane!

Ya está aquí. No hace falta mirar el termómetro para saber que el calor de Sevilla ha entrado por la puerta grande. Esa sensación de abrir la ventana y que parezca que has encendido un horno… la conocemos de sobra en nuestros cuerpos.

Pero este año no nos vamos a limitar a quejarnos a la sombra. En El Triángulo somos de protegernos y cuidarnos los unos a los otros. Por eso, hemos querido preparar este manual para que sepamos cómo prevenir los efectos del calor extremo y, sobre todo, cómo reaccionar a tiempo si el cuerpo nos empieza a avisar.

Prepárate un buen vaso de agua fresca y quédate a leer, que esto nos interesa a todos.

El plan diario para que no te pille la «solana» 

Prevenir es curar, y con el calor que tenemos encima, hay tres frentes que debemos vigilar cada día: nuestra hidratación, nuestra casa y nuestras salidas.

1. El agua y el gazpacho: tus mejores aliados 

Lo primero es lo primero: hay que hidratarse constantemente. No esperes a tener sed; si el cuerpo te la pide, ya vas tarde.

  • ¿Cuánto beber? Con estas temperaturas, lo ideal es beber entre 3 y 4 litros de líquido al día (unos 12-14 vasos).

  • La dieta del verano: Evita el alcohol, la cafeína y las bebidas con mucho azúcar, porque deshidratan casi sin enterarte. En cambio, opta por platos ligeros como frutas, verduras y sopas frías. ¡Un buen vaso de gazpacho fresquito entra solo y repone de maravilla las sales minerales!

  • El truco para nuestros mayores: A medida que nos hacemos mayores, la sensación de sed disminuye. Si tienes un familiar o vecino mayor en casa, no le dejes la botella grande en la mesa, que de verla asusta. Ofrécele un vasito pequeño cada hora. Lo beberá mucho mejor y se mantendrá seguro.

2. Tu hogar, tu refugio fresquito 

Queremos estar frescos en casa, pero tampoco queremos que la factura de la luz nos dé un susto peor que el calor. La clave es la eficiencia:

  • La técnica del «búnker»: Cierra a cal y canto las persianas, cortinas y ventanas durante las horas en las que el sol pegue directo. Evitarás el «efecto invernadero». Ventila únicamente de noche o a primerísima hora de la mañana, cuando la temperatura exterior haya bajado.

  • El aire acondicionado con cabeza: De día, mantenlo a 25°C o 26°C (por cada grado que bajas de ahí, el consumo de luz sube un 7%). De noche, ponlo a 26°C con el modo Sleep (noche) y con las aspas apuntando al techo para que el aire frío no te dé directamente en la garganta.

  • El truco del ventilador: Recuerda que el ventilador solo mueve el aire, no lo enfría. Si colocas un bol con hielo justo delante de él, notarás cómo dispersa un aire mucho más fresco por la habitación.

  • Evita el calor artificial: Durante el día, intenta no encender electrodomésticos que generen mucho calor residual, como el horno o la plancha. Déjalos para la noche.

3. Protégete en la calle 

Si tienes que salir sí o sí, que sea con equipamiento de supervivencia:

  • Evita las horas críticas: Intenta no exponerte al sol entre las 12:00 y las 19:00 (cuando el calor es extremo). Busca siempre la sombra.

  • Ropa ligera: Usa tejidos transpirables como el algodón o el lino, de colores claros y cortes holgados. Y por supuesto: gorra, botella de agua, gafas de sol y protector solar, incluso si vas a estar bajo techo o a la sombra.

¿Qué hacer si alguien se empieza a sentir mal? 

A veces, por mucho que nos cuidemos, el calor nos gana la partida y nos da un «bajón». Si tú, un familiar o un vecino empezáis a notar debilidad extrema, mareo o sudoración fría, es vital que actúes de inmediato siguiendo estas pautas médicas contrastadas por los expertos:

1. Busca el fresco y descansa

Detén cualquier esfuerzo físico. Trasládate de inmediato a un lugar con aire acondicionado, buena sombra o que esté bien ventilado. Si te notas mareado, acuéstate y eleva un poco los pies; si te cuesta respirar, quédate en una postura semisentada apoyando la espalda.

2. Quítate ropa

Afloja cualquier prenda que te apriete (cinturones, botones, collares) y quítate la ropa innecesaria para que tu piel empiece a transpirar y liberar el calor atrapado.

3. Enfría el cuerpo (pero sin choques térmicos)

No te tires agua congelada por encima, ya que el cuerpo podría reaccionar generando aún más calor interno. Lo correcto es:

  • Aplicar paños húmedos con agua fresca en las zonas clave del cuerpo: frente, cuello, axilas e ingles.

  • Darse una ducha con agua tibia o templada.

  • Ayudarse de un abanico o ventilador para refrescar la piel húmeda.

4. Bebe a sorbos pequeños

Toma agua fresca muy despacio. Si tienes a mano bebidas isotónicas o deportivas, te vendrán de lujo para reponer rápidamente los electrolitos perdidos por el sudor.

¿Cuándo hay que llamar a urgencias sin dudarlo?

El agotamiento por calor se puede estabilizar en casa, pero debes llamar inmediatamente al 112, acudir a urgencias o llamar a Salud Responde si:

  1. Los síntomas no mejoran después de 30 minutos de descanso, hidratación y frescor.

  2. Aparecen síntomas graves como vómitos, náuseas continuas, dolor de cabeza muy intenso o desorientación mental.

  3. La persona afectada pierde el conocimiento o sufre un desmayo (aunque dure solo unos segundos).