Agosto suele ser un mes de descanso, pero en la asociación hemos aprovechado estas semanas para darle un buen lavado de cara a nuestra sede. Queremos que al volver este curso te encuentres con un espacio mucho más cómodo, luminoso y cuidado para disfrutarlo juntos.
¿Qué hemos estado haciendo estas semanas?
Adiós a las ventanas viejas: Hemos sustituido por fin las ventanas del despacho y del salón de entrada. Las anteriores tenían ya muchos años encima, estaban bastante deterioradas y apenas protegían del frío o del calor. Las nuevas aportan mucha más luz, seguridad y un mejor aislamiento.
Pintura y paredes como nuevas: Hemos saneado grietas, reparado desconchones y pintado todo el interior para que el local vuelva a respirar frescura y limpieza.
¿Y la fachada exterior?
La tenemos en la lista de tareas a corto plazo, pero hemos preferido tener un poco de paciencia: esperaremos a que terminen las obras de la calle Francisco de Ariño para evitar que el polvo y el ajetreo de la maquinaria estropeen la pintura recién dada. En cuanto la calle esté lista, ¡vamos a por ella!
El fruto de arrimar el hombro (y por qué te necesitamos)
Todo esto no habría sido posible sin cada uno de vosotros. Gracias al balance positivo de las cuotas de socios y a la participación en nuestros talleres, cada euro aportado se ha transformado directamente en mejoras para un espacio que nos pertenece a todos.
El local tiene achaques y todavía queda mucho por mejorar. Para seguir cuidando de este rincón de encuentro y mantener viva la asociación, necesitamos sumar más gente al proyecto. Ya sea haciéndote socio, participando en las actividades o colaborando en el día a día, toda ayuda cuenta y marca la diferencia.
¡Pásate a ver cómo ha quedado y sigamos haciendo barrio juntos!
