En el mapa de Sevilla, entre la calle Arroyo y la Carretera de Carmona, existe un lugar que ha logrado lo que parece imposible: detener el tiempo. Es El Fontanal, probablemente el barrio más antiguo y con mayor identidad del entorno de Santa Justa. Pero, ¿conoces la historia de las manos que lo levantaron?
El Fontanal nació en la década de los años 20. Sus primeros pobladores no eran urbanitas, sino familias valientes que dejaron la zona rural de nuestra provincia para buscar un futuro mejor. La Exposición de 1929 demandaba mano de obra, y esas familias se asentaron sobre lo que entonces era suelo rústico: la antigua Huerta del Fontanal.
A diferencia de otros asentamientos, aquí las parcelas se compraron legalmente, aunque los propietarios se desentendieron de la urbanización. Fueron los propios vecinos quienes, en los años 30, se alzaron en protestas para conseguir algo tan básico como el alcantarillado y el pavimento.
Para 1928, el barrio ya asomaba en los planos. La calle Jabugo fue la primera en rotularse, y poco a poco, hasta 1945, se completó el mapa de nuestras seis calles originales, casi todas dedicadas al Descubrimiento: La Niña, La Pinta, Santa María, Pinzones, Francisco de Ariño y Garci Fernández
Durante décadas, vivir aquí era vivir rodeado de industria. El barrio estaba «encajonado» por almacenes de corcho, aceitunas y seda. De aquel pasado nos quedan joyas como la chimenea de la Fábrica de Vidrio La Trinidad o la fachada modernista de la Fábrica de Sombreros en la calle Arroyo.
La fisonomía actual también es fruto de la lucha vecinal. Desde la AVV El Triángulo, los vecinos conseguimos hitos como el traslado de la fábrica Bordas Chinchurreta en 2002, una batalla por la salud y el bienestar que definió nuestra unión como barrio.
Lo que hace único a El Fontanal son los recuerdos que guardan sus calles. Muchos vecinos aún recuerdan cuando el barrio era un laberinto de callejones sin salida.
«Recuerdo ir de la mano de mi abuela María desde la calle Pinzones hacia la Carretera de Carmona en los años 80. Por aquel entonces, no podíamos cruzar directamente: Pinzones moría en un muro donde hoy está la calle Mamá Margarita. Teníamos que rodear por Jabugo, caminando sobre un asfalto casi inexistente, para llegar a unos almacenes donde mi abuela llenaba su garrafa, no recuerdo bien si era producto de limpieza. Hoy, en ese mismo solar donde comprábamos hace cuarenta años, se levanta el Centro de Salud Ronda Histórica.»
Este testimonio es el reflejo de nuestro barrio: un lugar donde las edificaciones bajas de una o dos plantas y el aire familiar nos recuerdan que, aunque Sevilla crezca, El Fontanal sigue siendo ese refugio donde todos nos conocemos.
¿Y tú? ¿Qué recuerdas de aquellas calles sin salida o de los antiguos almacenes?. Tu memoria es lo que mantiene viva a El Triángulo.
