Un parque de agua en el barrio: la idea para que los niños disfruten del verano

Un parque de agua en el barrio: la idea para que los niños disfruten del verano Parque de agua de Marchena En el artículo anterior hablábamos de cómo nuestros parques infantiles se convierten en auténticos hornos donde la sombra brilla por su ausencia en los columpios y los chispazos por la estática son la norma. Aunque el calor en Sevilla requiere muchas soluciones urgentes a nivel urbanístico, si hay un colectivo que sufre especialmente las consecuencias de vivir en una «ciudad horno» son los niños. Para ellos, el parque es su único espacio de desahogo, juego y socialización al aire libre. Por eso, introducir oasis de agua urbanos o splash parks en la zona no es un lujo, es una necesidad pensada por y para la infancia. San Pablo nos queda lejos: Reivindicamos agua en nuestro entorno Cuando llega el verano, el «consuelo» oficial que nos queda a los vecinos de El Fontanal, San Pagés, Tartessos o Árbol Gordo es que en nuestro distrito contamos con el polideportivo de San Pablo. Pero seamos realistas: el distrito es enorme e ir a San Pablo desde nuestras casas no es dar un paseo. Implica coche o transporte público, planificar el día y pagar entradas. No es una solución cercana ni accesible para bajar una tarde cualquiera a que los niños desconecten. Nuestros barrios necesitan alternativas de agua aquí mismo, a pie de calle. Y la idea de un splash park o parque de agua urbano es una opción perfecta para valorar por la cantidad de espacios que tenemos entre nuestros bloques. No estamos hablando de construir una gran piscina; hablamos de aprovechar con cabeza las plazas que ya existen. Cualquiera que salga un fin de semana fuera de la capital habrá visto que en muchos pueblos de la provincia (como La Rinconada o Dos Hermanas) los parques infantiles tienen estas zonas con pequeños chorros de agua a ras de suelo donde los niños juegan y se refrescan gratis. Mientras tanto, en nuestras plazas, cuesta la misma vida encontrar una simple fuente pública de agua potable que funcione. Parque de agua en Tocina El juego libre y el alivio térmico que necesitan Para un niño, el agua en verano es sinónimo de alegría. Los parques de agua públicos son espacios de juego seguro donde los chorros salen del propio suelo de manera intermitente. Esto permite algo vital: que jueguen libremente mientras bajan de golpe la temperatura de su cuerpo. En los meses en los que el termómetro no da tregua, tener un punto así en el propio barrio transforma por completo la rutina de las familias. Ya no hace falta quedarse encerrados en casa con el aire acondicionado hasta que anochece, ni dependes de tener coche para buscar un refugio climático. El agua pública en el barrio democratiza el bienestar de los más pequeños. Desmontando el miedo al vandalismo Cuando se plantea esta idea en las reuniones vecinales, siempre surge el mismo debate: «Eso aquí no duraría nada porque la gente lo destrozaría en dos días». Sin embargo, es muy injusto resignarse y privar a los niños de nuestros barrios de un espacio así por miedo a unos pocos. Hoy en día, estas zonas de juego se diseñan con tecnología antivandalismo: son chorros integrados a ras de suelo fabricados en acero inoxidable, sin piezas móviles que se puedan arrancar, y funcionan con sensores de presencia. Toda la maquinaria y el circuito cerrado que filtra y depura el agua constantemente están protegidos bajo tierra. Cuando un parque se llena de familias y niños disfrutando, el propio barrio lo cuida y lo protege. Es una cuestión de darles vida a los espacios y de que el Ayuntamiento gestione el mantenimiento con rapidez. Si los pueblos vecinos pueden, nosotros no tenemos por qué ser menos. Una propuesta para empezar: La Plaza Pianista José Romero Imaginemos por un momento transformar una plaza dura, gris y «fantasma», como es actualmente la de la plaza del Pianista José Romero, en un parque de agua urbano. Por dimensiones y ubicación entre nuestros barrios, reúne las condiciones de espacio ideales para un proyecto piloto. Serviría para demostrar cómo el urbanismo puede volverse amable con la infancia, convirtiendo un desierto de caucho recalentado en un auténtico oasis de juego, frescura y felicidad para los niños de la zona sin tener que salir de su entorno. Garantizar que nuestros hijos puedan jugar sin asfixiarse cerca de sus casas es cuidar de su salud y de su derecho a ser niños, también en verano. Si tú también eres vecino de El Fontanal, San Pagés, Tartessos o Árbol Gordo y quieres que nuestros barrios se transformen en espacios vivos, comparte este artículo. Hagamos que esta propuesta se escuche en el Ayuntamiento.
El Fontanal: El corazón que late entre huertas, fábricas y luchas vecinales

El Fontanal: El corazón que late entre huertas, fábricas y luchas vecinales Parque de Fco de Ariño y nuestro local al fondo En el mapa de Sevilla, entre la calle Arroyo y la Carretera de Carmona, existe un lugar que ha logrado lo que parece imposible: detener el tiempo. Es El Fontanal, probablemente el barrio más antiguo y con mayor identidad del entorno de Santa Justa. Pero, ¿conoces la historia de las manos que lo levantaron? El sueño de los que vinieron del campo El Fontanal nació en la década de los años 20. Sus primeros pobladores no eran urbanitas, sino familias valientes que dejaron la zona rural de nuestra provincia para buscar un futuro mejor. La Exposición de 1929 demandaba mano de obra, y esas familias se asentaron sobre lo que entonces era suelo rústico: la antigua Huerta del Fontanal. A diferencia de otros asentamientos, aquí las parcelas se compraron legalmente, aunque los propietarios se desentendieron de la urbanización. Fueron los propios vecinos quienes, en los años 30, se alzaron en protestas para conseguir algo tan básico como el alcantarillado y el pavimento. Un callejero con sabor a historia Para 1928, el barrio ya asomaba en los planos. La calle Jabugo fue la primera en rotularse, y poco a poco, hasta 1945, se completó el mapa de nuestras seis calles originales, casi todas dedicadas al Descubrimiento: La Niña, La Pinta, Santa María, Pinzones, Francisco de Ariño y Garci Fernández Entre el humo de las chimeneas y el aire de «pueblo» Durante décadas, vivir aquí era vivir rodeado de industria. El barrio estaba «encajonado» por almacenes de corcho, aceitunas y seda. De aquel pasado nos quedan joyas como la chimenea de la Fábrica de Vidrio La Trinidad o la fachada modernista de la Fábrica de Sombreros en la calle Arroyo. La fisonomía actual también es fruto de la lucha vecinal. Desde la AVV El Triángulo, los vecinos conseguimos hitos como el traslado de la fábrica Bordas Chinchurreta en 2002, una batalla por la salud y el bienestar que definió nuestra unión como barrio. Fachada actual de la antigua Sombrerera Vista aérea de la antigua fábrica Bordas Chinchurreta La memoria en los pies: Del muro a la Ronda Histórica Lo que hace único a El Fontanal son los recuerdos que guardan sus calles. Muchos vecinos aún recuerdan cuando el barrio era un laberinto de callejones sin salida. «Recuerdo ir de la mano de mi abuela María desde la calle Pinzones hacia la Carretera de Carmona en los años 80. Por aquel entonces, no podíamos cruzar directamente: Pinzones moría en un muro donde hoy está la calle Mamá Margarita. Teníamos que rodear por Jabugo, caminando sobre un asfalto casi inexistente, para llegar a unos almacenes donde mi abuela llenaba su garrafa, no recuerdo bien si era producto de limpieza. Hoy, en ese mismo solar donde comprábamos hace cuarenta años, se levanta el Centro de Salud Ronda Histórica.» Este testimonio es el reflejo de nuestro barrio: un lugar donde las edificaciones bajas de una o dos plantas y el aire familiar nos recuerdan que, aunque Sevilla crezca, El Fontanal sigue siendo ese refugio donde todos nos conocemos. ¿Y tú? ¿Qué recuerdas de aquellas calles sin salida o de los antiguos almacenes?. Tu memoria es lo que mantiene viva a El Triángulo.
Crónica de una mermelada anunciada: El Fontanal, año tras año en el olvido

Crónica de una mermelada anunciada: El Fontanal, año tras año, en el olvido. Parece que en el Ayuntamiento de Sevilla nadie tiene calendario. Un año más, y ya hemos perdido la cuenta, los vecinos de la calle Jabugo y el entorno del Fontanal asistimos a la misma desidia: naranjos que rebosan, frutos que caen y una administración que llega siempre tarde, cuando el peligro ya está bajo nuestros zapatos. Una negligencia que se repite por sistema No es un evento imprevisto. Sabemos que en enero las naranjas están listas; lo sabemos nosotros y lo debería saber el servicio de limpieza. Sin embargo, la estrategia municipal parece ser la de siempre: esperar a que la fruta se pudra en el suelo en lugar de actuar de forma preventiva. Desde la AVV El Triángulo no nos hemos quedado de brazos cruzados. Hemos agotado todas las vías antes de publicar estas fotos: En redes sociales: Avisamos públicamente del estado de los árboles. En la App Sevilla Ciudad: Registramos incidencias que parecen caer en saco roto. Vía Web y Escritos: Hemos contactado directamente con el Alcalde para exigir una solución definitiva. El peligro no es una anécdota Lo que veis en estas imágenes (ver abajo) no es solo suciedad. Es una pista de patinaje de riesgo para nuestros mayores, es un foco de insectos y es el resultado de ignorar las advertencias de un barrio entero. La recogida tardía no es gestión, es abandono. Exigimos que se cumplan los calendarios de recogida antes de que la fruta caiga. No queremos más disculpas, queremos las aceras limpias y seguras. Señor Alcalde, los vecinos de El Fontanal ya hemos hecho nuestro trabajo avisando. Ahora, cumplan ustedes con el suyo.
El Fontanal avisa: Nuestros naranjos están al límite y no queremos otra ‘marea naranja’

El Fontanal avisa: Nuestros naranjos están al límite y no queremos otra ‘marea naranja’ Lo que hay en la actualidad Lo que queremos evitar Enero es el mes clave para la recogida de la naranja amarga en Sevilla. Los árboles de El Fontanal están cargados y los vecinos tememos que se repita la falta de previsión de años anteriores. Desde la AVV El Triángulo queremos adelantarnos a los problemas. Pasear estos días por el barrio es disfrutar de una imagen preciosa: nuestros naranjos están llenos de vida. Sin embargo, esa estampa tiene «fecha de caducidad» si el Ayuntamiento no actúa pronto. Crónica de un desastre anunciado Sabemos por experiencia lo que ocurre si la recogida se retrasa. La foto que encabeza este artículo (archivo) no es una exageración, es lo que sucede cuando el fruto madura en exceso y cae al suelo sin que los servicios de limpieza intervengan a tiempo: Aceras convertidas en pistas de patinaje: El zumo y la pulpa crean una capa resbaladiza que ya ha causado más de un susto a nuestros vecinos más mayores. Insalubridad: La fruta en el suelo atrae insectos y genera suciedad que acaba en el interior de nuestras viviendas. Daño al árbol: Para la salud del propio naranjo, es vital retirar el fruto en su momento justo de madurez (ahora). Nuestra petición: Planificación y no parches Estamos a tiempo de evitar que las calles de El Fontanal se conviertan en un vertedero de fruta podrida. No queremos llamar a Lipasam cuando ya nos hayamos caído; queremos que el Área de Parques y Jardines incluya a nuestro barrio en las rutas de recogida de manera inmediata. Hacemos esta denuncia preventiva porque El Fontanal no puede ser siempre el último barrio de la lista. Nuestros naranjos están listos, el clima es el adecuado y los vecinos estamos vigilantes. ¿Qué pedimos? Una fecha clara para el inicio de la campaña de recogida en nuestras calles antes de que la gravedad y la dejadez hagan de las suyas.
El barrio necesita tu voz: ayúdanos a detectar y reclamar las mejoras pendientes

El barrio necesita tu voz: ayúdanos a detectar y reclamar las mejoras pendientes Nuestro barrio se construye cada día con quienes lo vivimos. Sus calles, plazas, parques y espacios comunes no son solo infraestructuras: son los lugares por los que caminamos, donde juegan nuestros hijos e hijas, donde descansan las personas mayores y donde hacemos vida cotidiana. Por eso, cuando algo no funciona, nos afecta a todos y todas.Desde la Asociación de Vecinos El Triángulo queremos abrir un espacio claro de participación para recoger los problemas reales del barrio, esos que muchas veces se sufren a diario pero no siempre llegan a las administraciones. ¿Qué problemas estamos detectando?En las conversaciones con vecinos y vecinas, y en los recorridos por el barrio, aparecen una y otra vez las mismas preocupaciones:Aceras en mal estado, con baldosas sueltas, desniveles y suelos resbaladizos.Calzadas deterioradas, con baches, grietas y asfalto levantado.Alcorques vacíos o abandonados, sin árboles o llenos de basura.Falta de arbolado, especialmente en calles donde el calor es cada vez más insoportable.Podas inadecuadas, demasiado agresivas o realizadas fuera de tiempo, que debilitan a los árboles.Mobiliario urbano inexistente o en mal estado: bancos rotos, papeleras insuficientes, farolas deterioradas. Falta de aparcamientos.Parques descuidados, con zonas infantiles deterioradas, falta de sombra o mantenimiento insuficiente.Todo esto no son pequeños detalles: afectan a la seguridad, a la accesibilidad y a la calidad de vida del vecindario.Necesitamos tu ayuda para poder reclamar. Como asociación vecinal, nuestra fuerza está en la información que nos trasladáis. Para poder exigir soluciones al Ayuntamiento y a los servicios municipales, necesitamos conocer con detalle los problemas que existen:¿En qué calle o zona ocurre?¿Desde cuándo?¿A quién afecta especialmente (personas mayores, niños, personas con movilidad reducida, comercios…)?Por eso, os pedimos que nos escribáis contacto@eltriangulo.org y nos trasladéis cualquier incidencia que detectéis en el barrio, por pequeña que parezca. Muchas veces, lo que parece un problema aislado es en realidad algo que afecta a muchas personas. Si podéis adjuntar una foto y la ubicación aproximada, mejor aún.Un barrio cuidado se defiende entre todos y todasReclamar unas calles dignas, zonas verdes cuidadas y espacios públicos en buen estado no es molestar, es ejercer nuestro derecho como vecinos y vecinas. Desde la AVV El Triángulo nos comprometemos a recoger vuestras aportaciones, ordenarlas y trasladarlas a las administraciones correspondientes, haciendo seguimiento hasta obtener respuestas.Porque un barrio mejor no se consigue en silencio, sino con participación, organización y voz colectiva.Os animamos a escribirnos y a seguir construyendo, entre todos y todas, el barrio que queremos.
