El pasado 4 de mayo, nuestro local social se transformó en mucho más que un simple lugar de encuentro vecinal. Fue el escenario donde la memoria colectiva del barrio cobró vida, uniendo a vecinas y vecinos de todas las edades en torno a una historia común. Esta velada tan especial formaba parte de nuestro querido ‘Ciclo de Cine y Memoria de las Mujeres del Barrio: De la Casa a la Calle: Sombras que Iluminan‘.
El ambiente era de expectación y respeto. El local estaba lleno, una prueba más de que la historia de nuestras mujeres nos importa a todos. Nos reunimos para el visionado del documental de Paula Álvarez y Carmen Cuadrado.
Y, ¿de qué trata verdaderamente ‘Somos Memoria’? Este cortometraje documental no es solo una obra audiovisual; es un abrazo colectivo a nuestras mayores y un acto de pura justicia poética. Dirigido con inmensa ternura y rebeldía, la cinta nos acerca a la vida de más de veinte mujeres maravillosas (de entre 70 y 90 años) que, siendo apenas unas niñas, fueron obligadas a abandonar la escuela. Tuvieron que cambiar los pupitres por el trabajo y los cuidados, echándose a la espalda el enorme peso de sostener a sus familias y la vida misma en tiempos de posguerra y dictadura. Hoy, más de medio siglo después, estas mujeres valientes han regresado a las aulas de educación para adultas para reencontrarse, aprender, empoderarse y reclamar, por fin, esa voz que una vez les silenciaron.
Al sumergirnos en sus testimonios durante la proyección, las asistentes y los asistentes sentimos que no estábamos ante un simple homenaje al pasado, sino ante una lección de vida vibrante. Entendimos de urgencia que ellas atesoran una sabiduría vital incalculable que necesitamos escuchar para entender quiénes somos como barrio y como sociedad.
La emoción fue contenida en muchos momentos y estalló en otros. Pero la tarde no acabó con la última imagen en la pantalla. Al finalizar el documental, lejos de encenderse las luces y dispersarnos, comenzó la segunda parte, aún más enriquecedora. Transformamos el local social en un espacio de diálogo horizontal, abriendo un turno de palabra y una charla coloquio. Tuvimos el privilegio inmenso de contar con la presencia de una de sus creadoras, Paula Álvarez, que no vino a darnos una lección técnica, sino a sentarse entre nosotras para hablar, escuchar y reflexionar de tú a tú con todas y todos los asistentes, compartiendo un espacio de cercanía.
Fue entonces cuando la verdadera magia de la memoria cobró vida. El documental fue la chispa que encendió un diálogo profundo y sincero. Las voces de nuestras vecinas y vecinos se unieron a las de las mujeres que acabábamos de ver en la pantalla. Hubo anécdotas personales, reflexiones sobre el presente y, sobre todo, un hilo invisible de entendimiento y comunidad que nos unió a todas las personas presentes. Es en estos momentos cuando la palabra ‘barrio’ cobra su sentido más pleno: una red de vidas cruzadas, de historias comunes, de dignidad compartida.
Estas tardes nos recuerdan la importancia de seguir abriendo estos espacios. Queremos dar las gracias, con mayúsculas y todo el cariño del mundo, a Paula Álvarez por su cercanía y por darnos la excusa perfecta para encontrarnos. Y, por supuesto, gracias a cada una de vosotras y vosotros, las vecinas y vecinos asistentes, por vuestro respeto, vuestra escucha activa y vuestra participación. Vosotras y vosotros sois, verdaderamente, el alma y la fuerza de la AVV El Triángulo y de este barrio
